INMACULADA

Carta.

Buenos días, hoy es día 8 de diciembre de 2020, es el día de la Inmaculada Concepción. Esta mañana, como es día festivo, he procurado retozar algo en la cama, me desperté como habitualmente hago antes de las 7 de la mañana, a esa hora tan temprana, lo que hago es intentar seguir durmiendo y lo he conseguido no sin esfuerzo, normalmente las noches las paso no de un tirón, eso ya ni en mis mejores sueños consigo hacerlo, la edad, las cosas de la vida, el cuarto de baño, en fin, un montón de cosas. Ya estoy habituado y para mí es lo normal, al principio me molestaba, y por las mañanas me encontraba cansado y casi durante el día igual. Pero ocurre que ahora hasta me gusta despertarme por la noche, siempre empiezo a pensar en algo, si tengo alguna preocupación del día o algo que tengo que hacer empiezo a darle vueltas, pero también hay algo importante y esto es lo que me gusta, me refiero a que siempre, siempre, encuentro a Jesús, lo noto que está ahí, conmigo y esto en verdad que me hace no tener miedo, estar acompañado, es maravilloso. Lo recomiendo para el que se sienta triste y sólo por la noche, nada de calmantes ni cosas raras para conciliar el sueño, de verdad, nada de penas ni de soledades de que si te ocurre algo, que si estas solo, nada de nada. Piensa y ya verás, solo ponte en sus manos y ya verás cómo te alivia el corazón y seguro dormirás más tranquilo y feliz. Pero siguiendo mi relato del día, me puse el teléfono móvil, y la aplicación de rezando voy (la recomiendo) después leí el Evangelio del día, que como no puede ser otro que el evangelio de San Lucas, que maravilla, El Ángel del Señor, Gabriel le dice a María…………

También es interesante la lectura del Génesis, sobre Adán y Eva, la recomiendo es magnífica.

Desayuno y preparo cuatro cosas desordenadas del día anterior, me visto, hace frio y me tapo bien, aunque como no puede ser de otra forma, me dejo el paraguas, no caigo que el tiempo esta feote, pero eso ……

Salgo a la calle, y al poco tiempo las primeras gotas, pero me digo que no me apetece dar vuelta a tras a por el paraguas, porque si no lo mismo se me quitan las ganas y me quedo en casa, decido seguir la marcha, después de todo no cae mucha lluvia, ligeras gotas y me digo que el recorrido hay muchos balcones donde meterse si aprieta la lluvia. Sigo el camino por la calle Recogidas, hasta llegar a Plaza Nueva, la estampa magnifica. En otros tiempos, esto hubiera sido un caminar lleno de gente que te incordia el camino, turistas, paraguas con guías, corriendo que llegan tarde al autobús que los conduce sabe Dios donde. Por aquí a correr. No sé cómo se enteran de algo, o si acaso habrán visto algo que les recuerde que estuvieron en Granada.

Estamos solo los de aquí, curioso, veo mucha gente sola, también grupos, pero me llama la atención lo primero que digo, caminando tranquilamente por la calle.

Me veo reflejado en ellos yo también voy solo, pero tremendamente feliz, porque voy tranquilo. Sigo el camino, llego a Plaza Nueva, me paro un rato en medio de la plaza y contemplo todo, empieza a caer más fuerte la lluvia, y me refugio debajo de un portal, y desde allí, la Torre de la Vela, y mi Alhambra del alma. Por mucho que la mire siempre encuentro algo que no he visto la última vez que la vi (la contemplo sereno, me recreo en su hermosura)

Me adentro en la Acera del Darro. Es sin duda para mí la calle más hermosa que he visto, sea por la mañana, tarde, mediodía o noche, !!es fantástica! Y llego hasta la explanada donde se ve la Alhambra al completo, hago una foto, como si fuera turista, siempre que vengo hago alguna foto, tendré ya miles de esta posición, pero nunca me resisto. Me gusta luego contemplarlas en casa tranquilamente. Además, luego me dice, Fotos de 2000 por ejemplo lo que hice tal día a tal hora, y siempre suele aparecer una foto de la Alhambra de esta posición, lo cual me alegra.

Decido dar la vuelta porque hace algo de frio y llueve. Sigo el camino de regreso, me llama Marina y hablo con ella un rato. En ese momento veo a Seve que me saluda y me dice como siempre Amén, le digo a Marina que luego la llamaré y me despido de ella. Esto me hace reflexionar después, y tomo algunas notas que ahora a continuación en mi escrito pongo. Para quién no conozca a Seve, solo una nota pongo, es un Fraile Franciscano, de la Iglesia de San Francisco de Granada. No es el momento de extenderme con él, aunque sería objeto de un libro sólo dedicado a él, a su magnífica obra que hace, y a todo lo bueno que tiene. Solo decir que para mí es una de las mayores alegrías de mi vida, que lo conocí en el año 2016, y que le estoy tremendamente agradecido.

Mis reflexiones que tome nota después de dejarlo fueron las siguientes:

Primera. Dios nos propone el camino, ya lo tenemos marcado. Nuestro destino está en manos de Dios, nosotros solo ponemos la intención, el paso, pero todo lo pone Dios. Si hubiera previsto quedar con Seve, no lo hubiera conseguido por más que lo hubiera querido.

Segundo. El encuentro. Igual que hoy he visto a Seve, me he encontrado con él, debo encontrarme con Dios. Hoy el encuentro ha sido en la Acera del Darro, ayer mi encuentro fue al pasar por la Iglesia de San Francisco, cada uno tenemos el nuestro. Dios nos pone a cada uno el nuestro. Este encuentro es imprevisto, aparece. Si pretendo por mi este encuentro, no lo conseguiría nunca, y si lo consigo sería cuestión de suerte, pero nunca sería la mano de Dios la que estuviera presente. Debo pues dejar que sea El, el que lo proporcione. ¿A ti te ha llegado? Que feliz me haría saber que sí. Cuéntamelo

El encuentro. Apareció Seve en la Acera del Darro. Me miró, me dio la bendición. Y yo Alegría. Este encuentro con el Señor siempre produce alegría. Esta es la máxima característica

Tercero. Parada. Le dije que venía de dar un paseo por la Acera del Darro, que iba hablando con Marina, y que regresaba a casa. Me dijo que iba a un convento, que visitaría unas monjas, que suele hacerlo. Yo le dije, si le importaría que lo acompañara. Me dijo que sí. El encuentro tiene que ser una parada, un alto, breve, un pequeño dialogo, y decidir que Él es nuestro acompañante. Me olvido de mi por un momento, y decido seguirlo, seguro que algo bueno descubriré. También me provoca emoción y sorpresa, pero es algo hermoso.

Cuarto. Camino, enseñando, preguntas, disculpa por mi ignorancia. Todas estas cosas me produjeron el breve camino hasta que llegamos al Monasterio, fué un guía que me señalaba las calles del Albaicín bajo, me comentaba unas rutas de callejeo estupendas, y también me enseñaba. Yo le preguntaba y el me respondía a todo, por dentro nervios por la emoción, pero por fuera tranquilo. Esto es lo que provoca el encuentro.

Quinto, La belleza del templo, Monasterio de la Concepción Llegamos a nuestro destino, entramos en el interior, me comenta algunas imágenes del templo, mientras los fieles están en misa. Salimos fuera.

Entramos en otro pequeño recorrido interior, algunos saludos, pero sigue conmigo me dice que tengo que visitar un pequeño museo en el interior que ahora está cerrado, y entramos después en la Iglesia, en el interior me comenta algunas cosas, y arriba las monjas lo saludan. Antes de despedirme de él, me dice que nos vemos por la tarde en la Eucaristía de las 20h, tiernamente me da el saludo tocándose el corazón, y yo me voy.

Sexto. despedida y Paz

Séptimo, Continuo el paseo. Paro en un Convento, las Monjas están cantando, Adorando a la Virgen de la Inmaculada, en presencia de la Eucaristía. Tranquilidad. Me quedo un rato pensando en lo anterior, me encuentro feliz y relajado. Descanso, rezo y escucho el cantar rezado de las monjas de clausura.

Octavo. Regreso a casa. Antes de salir del convento cojo un pequeño libro que había en la salida junto a otras estampas. Me paro lo cojo, me pregunto si esta para eso, para que alguien lo coja y lo lea. Al salir alguien desde el interior de mí, me dice que puedo cogerlo, que lo lea tranquilo, y que luego lo devuelva al sitio donde lo cogí, junto con una donación a las monjas de clausura. Lo haré.

Feliz y agradecido por lo inesperado.

Gracias ha sido un magnifico día, que no he puesto yo, Dios así lo ha querido. Esta tarde iré a San Francisco veré a Seve en la Eucaristía, y me acordaré de este encuentro con él y con Dios.

Gracias

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