La llamada

Si una llamada lo dijera todo, aquella dulce llamada me supo a gloria. 

Sí una llamada se perdiera !que importa! Hay tantas al día que atiendo.  

Pero la tuya me vino tan profunda, que por no creer que me llamaba, sentí la fuerza en mi latido., porque no estaba acostumbrado. 

Estaba sentado en mi despacho cuando sonó el teléfono lo cogí como de costumbre y con pocas ganas cuando estoy trabajando, sonó sobre las 13,30 horas, ahora a estas alturas no sé qué día de la semana fue, pero si seguro al día siguiente de venir de la solana. 

Cogí el teléfono, y eras tu quien llamaba y me dijiste hola Genaro , yo te conteste un poco sorprendido por la llamada, que alegría hablar contigo, en seguida mantuvimos una conversación fluida aunque por la hora que era cerca del mediodía yo estaba terminando de hacer algunas cosas pendiente, y tú también tenías prisa por lo que fue breve pero intensa, me dijiste que estabas esperando que fueran a verte algo del cuarto de baño o la cocina, tampoco lo recuerdo pero sí que me dijiste que tal había hecho el viaje y como me encontraba. 

Al final de la conversación cuando ibas a cortar el teléfono y despedirte, te pregunté si querías que te llamara por la tarde o al día siguiente, y sorprendentemente me dijiste que te llamara luego a la noche, yo te dije de llamarte sobre las 9 horas por decir algo ya tarde, pensando que me dirías que era ya tarde, pero me empezaste a decir que a esa hora no te venía bien y que mejor sobre las 10,30 de la noche. 

Bueno me dije está bien un poco tarde pero mejor, así es que me despedí de ti, hasta las 10, 30 de la noche. 

Esta fue la primera vez que hablamos por teléfono, y me gusto la voz escucharla a través del mismo, nunca hasta entonces había escuchado tu voz y me gusto, un poco rasgada y fuerte, pero a la vez aterciopelada 

La tarde fue discurriendo con la monotidad de siempre sin variación en el guion, un poco relajado tal vez de más pero sin cambios aparentes, hasta que llegó la hora aproximada de que tenía que llamarte, salí sobre las 10 horas de mi casa como para ir haciendo tiempo, y empecé como siempre a andar por donde me pillara mejor, no tengo costumbre normalmente de ir a un sitio concreto cuando decido salir a la calle a andar simplemente, una de mis grandes aficiones desde pequeño, recuerdo siempre que me gustaba  salir a andar donde fuera sin rumbo fijo, pues igual hice aquella noche del mes de noviembre, en aquella época aun sin mucho frio, pero tampoco para ir con poca cosa, me vestí normalmente con ropa para recorrer las calles de granada,  y cuando iba acercándome por la zona de Neptuno recuerdo eran las 10,30 en punto, y decidí llamarte, porque para esas cosas de las puntualidades siempre he sido serio. 

Recuerdo perfectamente que cogiste el teléfono y nos pusimos como dos loros a hablar un poco atropelladamente de nosotros, del viaje de lo que tu estabas haciendo con los albañiles, de mi tarde de trabajo,,,,, y yo sentía en mi interior una agradable sensación de estar a gusto conversando contigo, estaba algo torpe y bastante emocionado. 

El caso es que seguía andando y andando mientras la noche iba cayendo poco a poco, y la gente a esas horas era poca la que había por las calles, recuerdo que era día de semana y tampoco a esas horas suele haber mucha gente. 

Estuvimos hablando aproximadamente 1 hora y media y en ese tiempo me hice bastante recorrido andando, hasta que nos despedimos. 

Fue una bonita forma de iniciar algo, que hasta entonces no sabía bien que era, solo sentía grandes emociones cuando hablaba contigo, me gustaba escuchar tu voz, y lo ágil que eras en tus comentarios y apreciaciones, y tu potente voz ligeramente quebrada y con carácter, pero a la vez con un ligero aroma de ternura hacia mí. 

Nos despedimos hasta el día siguiente donde continuaremos con nuestras iniciales conversaciones telefónicas, y así  continuamos un día y otro y otro, sin dejarlo nos vino la costumbre hermosa de llamarnos, en principio solo por la noche y yo algunas veces que podías por la calle caminando y sobre todo los fines de semana, ya se convirtió en una emocionante aventura, y luego con el tiempo fuimos también hablando por la tarde al mediodía o por la noche, había días que podíamos estar incluso 4 horas hablando sin parar ni un segundo, era algo increíblemente maravilloso, lo que me estaba sucediendo, y sobre todo la continuidad de las llamadas sin dejar ni un solo día…. Era realmente hermoso…. 

La llamada perdida, que un día paraba.  

Sentimiento encontrado, que cambiaria mi vida.

¡! Sería acaso que dejaría aquello que tenía!.

No, ya estaba todo cambiado, cuando te encontré.

Cuando me pregunto, en la primera llamada …….

La estela de la noche, cuando llega, un soplo de caricia a ti me lleva. 

Corazón que me susurra, eterna mía, la belleza de la página dormida. 

Cuando oigo el cantar de la sirena, a la luna incomparable concebida. 

Son tus ojos dos luceros encendidos, en la brasa de mi ardiente corazón 

¿Qué sería yo sin tu hermosura?, ¿qué sería si tu aliento no tuviera? 

A ti solo, a ti siempre, a ti amada poesía, eterna mía. 

Las aves del cielo cuando gimen, las aladas voces del poema, la dulce voz de tu garganta, amada poesía, eterna mía. 

Dime poesía que te siga, dime poeta que te quiera, y dime papel donde te escriba, un poema que recite a tu vera. 

Ayer te tuve a mi lado, mientras viniste a verme, llamaste y me dijo la suerte, que estabas abajo esperando. 

Ayer te vi nuevamente, después de días sin verte, sentí el deseo escondido, de tanto momento perdido. 

Ayer qué alegría me entro, mi cuerpo no respondía, parece que el tiempo pasaba, y yo no me enteraba de nada. 

Ayer fue día de paga, salida encontrada y comida, paseo dulce a la sombra, y tardecida a la verita tuya.

Ayer pasaron dos cosas, que ahora recuerdo despierto, que volví a sentirte cercana, que nunca te he olvidado. 

Ayer ya paso y hoy despierto, recuerdo el día pasado, hoy siento que ayer fue un sueño, que hoy revivo y recuerdo. 

La estela de la noche continua su camino y sigue esperando que el tiempo pase  

Soledad serena, soledad buscada, pasión quieta, dulce armonía.

Estela contemplada, aroma de rocío, viaje al fondo mío, recuerdo de tiempo perdido.

Canto la sirena, mi Adormecida espera, canción que suena, tu pensamiento me recuerda 

Lejana viene ,cercana pasa ,a mi lado se refugia ,y yo te espero.

 

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