Publicado en Adviento

A veces.

A veces
A veces nos esforzamos en pensar que todo lo tenemos.
A veces pensamos que nada nos falta.
A veces creemos que somos autosuficientes.
A veces nos amamos a nosotros mismos.
A veces respiramos profundamente.
A veces no sentimos nada.
A veces somos duros.
A veces somos mudos.
A veces somos sordos.
A veces nos cansamos de todo.
A veces el dolor no nos afecta.
A veces queremos ser los primeros.
A veces no soñamos ni sentimos.
A veces no respetamos.
Pero,! Cuando llega el momento, la prueba, el dolor él
sufrimiento la tentación, la verdad, la mentira, la falsedad, la
hipocresía, la idolatría!.
Entonces nos miramos para dentro, nos paramos, pensamos
reflexionamos, e intentamos decirnos a nosotros mismos “¿qué?
c* hemos hecho con nuestra vida hasta ahora”?.
Que puedo hacer. Ahora atravieso un mal momento, me
encuentro entre un ardiente deseo de estar contigo, como si
mi mundo fuera tuyo, pues dentro de mí no concibo otra cosa
que estar contigo.
Siento que nada soy si no te tengo, por otra parte, “tengo la
imperiosa necesidad de aislarme y olvidarte, de dejarte”.
!Triste paradoja a esta altura de mi vida.!
(¿Cómo he llegado a esto?, pienso).
Me has ayudado enormemente, desde que te conocí, hasta él
punto de que como decía el otro,” no me conocen ni la madre
que me par”…
Triste destino el mío, antes pensaba que eso era una gran
maravilla, poder tenerte, poder contemplarte, poder sentirte,
poder conversar, conservar, conversar contigo, pero hasta él
punto ha llegado mi ardido deseo hacia ti, que el día y la noche
se confunde, que no hay un minuto de descanso ni una parada
en que no existas tú.
Y eso me atormenta, me duele, me entristece, me cansa, me
hastía. !! Necesito cortar como sea, pero no, puedo….
¿Qué hacer?!!
………………………………………

“Pues na, no te lo tomes así que la vida es mas que una compañia,
que la vida no es cerrarse en uno mismo, que hay mucho camino
y encuentro, que todo es pasajero,hasta la muerte que nos llegue.
Solo una cosa es eterna, la vida, despues de la muerte”

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POESÍA ERES TÚ.

POESÍA ERES TÚ.

Poesía eres tu,

cuando te comparto y cuando te sueño.

Poesía soy yo ,

cuando entretelo y te rodeo

poema que enciendes la llama.

Poesía es mi vida que quiero compartir contigo,

conmigo y con el que se venga,

“ !Dime poesía que te escribo ,en mi papel que guardo en un viejo baúl que en mi cuarto tengo,
para contar al mundo mis sentimientos!

“. Poesía eres tú,”

En el recuerdo te llevo,
en mi pensamiento te añoro,
en mi amanecer te comparto.

En mi agenda del día una cruz te señala.
Se que siempre te veré aunque no te tenga,
después de todo
¿que es la vida sino un sueño, donde como tú dices, todo empieza y todo acaba?

“Poesia eres tu

como la llama que enciende la tarde
como la brisa del mar
como el canto del ave que viene y que va
como el aire atractivo de la mañana
como el dia que llega y que sueño
como el atardecer sereno de la tarde que pasa y pasa
poesia eres tu, soy yo, y aquel que conmigo se mueve
poesia es mi vida, mi existencia mi amor.
poesia eres tu”.

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Una oración para dar gracias a Dios por la vida

Una oración para dar gracias a Dios por la vida.

No te había suplicado nada, y te compadeciste de mí.

No había articulado ningún sonido, y me comprendiste.

Hubo un tiempo en que yo no existía, y tú me creaste.

No había pedido nada, y tú me hiciste. Todavía no había salido a la luz, y me viste. No había aparecido, y te compadeciste de mí. No te había invocado todavía, y te ocupaste de mí.

No te había hecho ninguna señal con la mano, y me miraste.

No te había suplicado nada, y te compadeciste de mí.

No había articulado ningún sonido, y me comprendiste.

No había todavía suspirado, y me escuchaste. Aún sabiendo lo que actualmente iba a ser, no me despreciaste. Habiendo considerado con tu mirada precavida las faltas que tengo por ser pecador, sin embargo, me modelaste. Y ahora, a mí que tú has creado, a mí que has salvado, a mí que he sido objeto de tanta solicitud por tu parte, que la herida del pecado, suscitado por el Acusador, ¡no me pierda para siempre!… Atada, paralizada, encorvada como la mujer que sufría, mi desdichada alma queda impotente para enderezarse.

Bajo el peso del pecado, mira hacia el suelo, a causa de los duros lazos de Satán… Inclínate hacia mí, tú, el solo Misericordioso, pobre árbol pensante que se cayó.

A mí, que estoy seco, hazme florecer de nuevo en belleza y esplendor según las palabras divinas del santo profeta (Ez 17,22-24)… Tú, el solo Protector, te pido quieras echar sobre mí una mirada surgida de la solicitud de tu amor indecible… y de la nada crearás en mí la misma luz. (cf Gn 1,3)