Publicado en Adviento

Subida al cementerio….

Eran las doce cuando subía, por la empinada cuesta entre árboles veía 

Tu silueta. 

Era un día de primavera, hermosa lluvia caía, y yo con mi paraguas

A tu silueta iba. 

Era la sombra derramada, que me acompañaba, cuando subía la cuesta., hacía que a ti me llevaba. 

Era el viento que mecía, y acompañaba la subida, al cementerio de Granada. 

Era la Alhambra quieta, que a su verita quedaba, y con la calle mojada ,el sonido del viento sonaba. 

¡Era la fresca hierba, que a tu verita queda, y contempla la hermosura!!! Ahí, de lo que atrás quedaba!!. 

¡Era la entrada al recinto, con los cipreses al fondo, y todo lleno de tumbas!! Tan bonitas y engalanadas!!. 

Y bajando la cuesta tan empinada, sigo andando hasta Granada 

¡Dejando atrás tu silueta!! Que por el camino quedaba!!. 

¡Me acompañó la subida, quedando arriba esperando!! Que venga en otro momento, para allí quedarme!!!. 

Ahora no es el momento, la vida me pidió paso, y dejando que hacer todavía, camino que no debía. 

Más, solo Dios sabe, si mi próxima subida, contigo me quedaría 

¡Contemplando la belleza, del ciprés y de la Alhambra,

y tantas tumbas quietas.!

Ahora ya no me mueve. 

Publicado en Adviento

Subida por la cuesta de la Alhambra

La sombra y el ciprés marcan las horas en las eternas tres del mediodía; 

al fondo, cada lápida es un día, calendario de estériles esporas. 

Cuerpo y alma escindidos, evaporas tu recuerdo postrero al alma mía oculto, como estás, en verde umbría, 

que en piedra vives y que en polvo moras. 

Duerme el letargo de la voz callada, lento invierno que sueña primaveras con paciencia de trémulas semillas 

hasta que al fin escuches la llamada 

-almendro en flor que rompe las esferas- que informará el temblor de las arcillas.