De la desesperación a la alegria, en un mismo relato

De la desesperación a la alegria, en un mismo relato.

El negro oscuro de la noche apareció lejano en mi mente.

¿Quién diría que cuando cogí aquel día el automóvil, para dirigirme a la agreste región, que antaño dejé para irme a la gran ciudad, iba a aparecer la sed de venganza que afortunadamente desapareció cuando un día marché de aquel lugar, antaño idílico y ahora  aviva mi sed de temor y recuerdos?.

 Si, !por fortuna ahora me encuentro conmigo mismo,!.

! Soy feliz!,

y puedo hasta recrear el campanario de la torre de la Iglesia que un día dulcemente escuchaba en mi soledad fingida.

Ahora puedo pensar que la tormenta por la que marche de aquel lúgubre lugar, me hizo encontrar la felicidad  conmigo mismo.

La noche vuelve a tener sentido, es mi refugio, mi sed.

El sol deja al negro campanario cubierto de aroma de viento fresco cubriendo con una triste hoja mi automóvil negro.

Aquella mañana la luz brillaba sobre la colina que parecía que el otoño que empezaba,

!sería un bonito despertar en mi vida!.

Me decidí a coger el automóvil, y marcharme por la carretera sin  rumbo, dirección, como el aire que bajo el sol se mueve, y los pájaros  revolotean de hoja en hoja.

!Así de feliz me encontraba!

Volvía a ser yo mismo.

“Al llegar a aquel lugar, baje del automóvil, y mi sed se apagó cuando el agua fresca de la fuente bebí bajo el campanario de aquella bonita Iglesia, sonaba, sonaba……..”

CONTINUARÁ

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