LOS FATASMAS ATACAN DE NUEVO. HISTORIA DE TERROR

LOS FANTASMAS ATACAN DE NUEVO. HISTORIA DE TERROR 

 

 

– Bien, usted que me propone 

– escribir un libro 

¿Un libro? 

– Eso hasta yo que no doy pie con letra puedo hacerlo, aunque tarde mucho tiempo. 

– Claro cualquiera, simplemente hay que tener algo de inspiración, y tranquilidad, sobre todo mucha tranquilidad. 

– Habrá que tener también el don de saber escribir. Las letras no se ponen solas. Y sobre todo un buen guion. Escribir por escribir, ¿de qué sirve? La gente quiere buenos guiones, y si usted pretende vivir de esto, y que la gente compre su libro, deberá pensar antes muy bien lo que escribe. Antes empezaba por escribir cuatro cosas que se me ocurrían, por ejemplo, que he hecho hoy, y lo relataba de arriba abajo, cuando vi que mi vida era monótona, casi aburrida, ¿qué iba a escribir? Y se me ocurrieron muchas cosas, para ir saliendo del paso, hasta que no encontré nada que poner. Me desanime tanto, que llegue a odiar los libros, la escritura, y todo lo que hasta entonces me había mantenido fuera del mundo, mi mundo. Aquel que me inventé, que soñé, y que pensaba era, lo único. 

 – Si claro uno se imagina que una etapa de la vida, lo es todo, llegas a creerte Robinson, el más guapo de la clase, porque alguien te dice algún que otro piropo.  

– Y sobre todo te encierras, creas un mundo ficticio, y cuando descubres que no era nada, te hundes, y vienen todos los demonios a enterrarte profundamente. 

– Cielos es cierto, eso me paso creo 

 – si no estás seguro, si te hundes, te aseguro será difícil, muy difícil salir del pozo. 

Cielos así es 

-y volviendo a nuestro inicio de conversación…… 

-no recuerdo,  

le decía, que le propongo a usted escribir un libro, pero no un libro cualquiera, sino un buen libro, 

ah ya recuerdo, ya recuerdo. 

Y dígame, ¿en qué consiste lo que usted me propone? 

-Fácil amigo, escribir un libro en 24 horas 

claro, así de fácil, un libro en 24 horas, cree usted que las teclas andan solas 

-no que va, es un trabajo duro, exigente, de gran esfuerzo mental, pero yo le aseguro que estoy capacitado para hacerlo. 

El mundo está lleno de locos, y usted es uno de ellos amigo, pienso que perdió los papeles hace tiempo… 

-No es broma se lo aseguro, como usted sabe me encantan las apuestas, 

si ya lo sé, eso los ha llevado a demasiados problemas, pero pensaba que ya lo había superado, sus miedos, angustias, y todo lo que paso en aquella época. 

-Si ya está todo olvidado, pero no es eso lo que tengo que proponerle, es simplemente escribir un libro en 24 horas a cambio de que si lo consigo usted me pagará 30.000 euros. 

Ja ja ja, ya veo que sigue empeñado en acabar arruinado, amigo 

es una forma de reinventarme a mí mismo, de reescribir la historia, de hacerme ver que puedo, 

-y si no lo consigue, que será lo más fácil, que le ocurrirá, volverá a caer en el pozo donde tan difícilmente salió, no quiero ser cómplice de semejante fracaso 

a que tiene miedo amigo, a perder el dinero, en la apuesta. 

(Parada, y breve silencio) 

 

   –  Pongamos que estamos de acuerdo, que usted amigo intentara escribirlo. Yo estoy de acuerdo, no le voy a quitar ese pensamiento, quizás le venga bien intentarlo, definitivamente si lo consigue arrojara todos sus fantasmas que le persiguen, y vivirá más tranquilo.  

– Correcto amigo, correcto, 

– ¿cuáles son las reglas del juego?, entonces, 

¿quién las propone? 

– Usted mismo amigo. Elija lugar y sitio, que yo preparare mi sencillo equipaje. Una máquina de escribir, algo de ropa cómoda, y una botella de buen vino. 

¿Y algo de comida ligera al menos? 

-Si algo de fruta y embutido, me llevaré, para que me empape, y no haga un libro de broma. 

-Es algo serio, entonces lo que usted buen amigo pretende escribir, 

– ya lo verá ya lo verá 

 

    –   Bien amigo, dicho lo cual y en vista de su empecinamiento, le propongo que escriba el libro en la vieja mansión que tengo a las afueras. 

La mansión perdida, donde ocurrió ….. 

-Si efectivamente, en esa mansión. 

Se encuentra muy lejos, y en esta época del año la lluvia torrencial me impedirá llegar hasta allí, no cree, 

-ya se está echando atrás, antes todo eran muy buenas formas, todo positivo, todo perfecto, y ahora una vez que pongo las reglas usted me viene con problemas de niño infantil 

– ¿qué cree que se lo comerán los fantasmas, que habitan en la mansión, que el río lo cubrirá con el agua, que no podrá llegar porque un rayo caerá sobre el coche? 

-Ya sabía que era un poco infantil., 

– no sé por qué pierdo el tiempo en escucharle. 

– Buenas noches 

 

no, no pretendo decir o poner problemas, lo dicho esta, y con todas las consecuencias. Solo que me había extrañado el lugar, pensaba que ya había usted vendido la mansión y que no existía. 

 

–  En mi pensamiento ya está olvidada, pero es difícil encontrar alguien que la compre. Lo intenté en infinitas ocasiones hace años, perdí la convicción de que hubiera una sola persona en el mundo que la comprara, a pesar de que casi la regalo, nadie la quiere, 

quizás usted se anime y se la quede, con el dinero de la apuesta si gana me la podría comprar, 

– ¿pero no ha dicho antes que la regala? 

Vamos a lo práctico amigo, empiece usted mañana. Esta noche descanse tranquilamente, y vaya meditando el guion.  

Cuando sean las 9 horas saldrá usted desde su casa, hasta llegar a la mansión, ¿recuerda bien la ruta, o tengo que escribírsela? 

si la recuerdo, estuve varias ocasiones en aquella época acompañándolos, ¿no lo recuerda?, 

cómo olvidarlo amigo, como olvidar. Fueron buenos tiempos para todos 

especialmente los míos. ! nunca volverán! 

De otra forma, amigo, la vida es un ciclo que viene y va, y nunca debemos atarnos, aferrarnos al pasado. Solo el presente amigo, solo el presente 

así es. 

Vale pues ya queda todo dicho, a las 9 horas vendré a despedirlo, y usted empezara sus 24 horas aproximadamente sobre las 12 horas, y terminara pasado las 15 horas, donde lo esperaré aquí nuevamente espero que sin libro.  

El tiempo de ida y vuelta no se lo cuento, no sería justo, y algo de tiempo le dejo para acomodarse, ¡quizás encuentre aquello en mal estado!  

Después de todo, hace tiempo que nadie va por allí, y no se sabe, que encontrara. 

Estupendo amigo, así pues, vallase tranquilo y mañana a las 9 horas lo espero. 

Que pase buena noche 

Igualmente. 

La noche iba pasando lentamente.  Gregorio se marchó tranquilamente, ligeramente agobiado. Recuerdo su mirada al despedirse, lejana, perdida, como quien ha descubierto algo, del pasado, que le retuerce, como si algo que ya estuviera olvidado, volviera a su vida.  

Yo, por el contrario, me quede mirando el infinito, acompañando con la vista hasta que se despidió, y se subió al coche, arranco el motor de su viejo y gran vehículo que recordaba otros tiempos. La noche estaba un tanto rara, oscura, no se veían más estrellas que unas pocas con pinta de novela de misterio, el árbol de la entrada parecía dar las buenas noches, y el gato negro cruzaba el balcón de la vecina casa, y daba un salto en la tapia de la mía. 

 ¿qué haría a estas horas el gato negro? . ¿Cuándo duermen los condenados gatos, me preguntaba? 

Vamos es hora de entrarse empieza a refrescar el tiempo, me prepararé un vaso de leche caliente con una gotita de licor que así me sabe la leche mejor.  

Tú puedes hacerlo, me dije, mientras cerraba la puerta, subí las escaleras, y dejaba abajo la entrada, luego volvería abajo a la cocina, antes de acostarme. 

Me senté en la hamaca de la entrada, después de reposar lentamente el vaso de leche que humeaba, y me quemaba ligeramente la lengua como a mí me gustaba. Y mientras mecía la hamaca, miraba al infinito, al cuadro, a los retratos de tiempos pasados que aún conservaba. Pensaba en cosas del pasado, que algunas veces las sombras de los recuerdos me traían, antiguas angustias, que ya cicatrizaron, viejas heridas que tardaron en cerrarse, después de todo el tiempo es la mejor ayuda, y el olvido lo mejor para seguir y seguir, y con la ayuda de Dios. 

 Mi fe me ha salvado, aunque a veces caigo y caigo…… 

Dejo el vaso en la cocina, lo limpio y guardo en la estantería, cierro las luces y camino despacio por la escalera, las sombras van quedando abajo, todo parece que nuevamente comienza.  

Ahora toca me dije dormir, 

! ojalá pueda, ojalá la próstata me deje esta noche dormir, y no me tenga que continuamente levantar! 

Ojalá pueda…. 

Me acosté y profundamente me quedé dormido 

 

Gracias, Señor. Gracias 

CONTINUARÁ

 

 

 

 

    

 

 

 

 

    

 

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