“Dialogo entre D. Quijote y Rocinante”

Érase una vez, un caballero andante, que caminaba por la Mancha. Un día ☔ lluvioso, su caballo 🐴 que ya andaba en años, le dijo:

– ¿es que nunca vamos a parar?.

– ¿ No sabes lo que es dejar el camino, y descansar bajo la sombra del molino, del árbol más alto que tenga buena sombra, y debajo del riachuelo beber agua fresquita?.

! Ah mi caballo presumido, que buscas cobijo y yegua, para descansar de día, y del polvo del camino!. Le contesto el caballo:

-Triste figura la tuya es. Que ni disfrutas la vida, ni obras te pueden escribir, si alguien algún día se fijara en ti.

– ¿Cuál es tu destino?¿ cuál es tu meta?.

– Yo tengo la mía (le dijo el caballo).

– La tuya, no puedo cambiar a estas alturas.

-Voy contento cuando te subes encima, y pocos problemas te doy más que un suspiro y una ración de cebada me das.

Le contesto el caballero:

– Camina lento y seguro, con paso corto, vista larga y mala intención. Que la gente del camino, no suelen tener buenas relaciones, si pueden te desquitan lo que llevas, y te dejan en sopa.

Le dijo el caballero:

– Mira al fondo la brisa. Detrás a lo lejos diviso, un gran castillo, con almenas y grandes cortinas, y mucha 🤴 realeza.

-Será un buen destino para nuestro descanso. Paremos y nos cobijemos que arrecia la lluvia y ya nos mojamos bastante por hoy.

Le contesto el caballo:

– Hay mi buen señor, que tan torpe estas que confundes un Castillo, con unas pequeñas piedras que se caen a pedazos, y ¿si algún día fueron castillo, hoy no quedan ni en pie?, y “si algo queda levantado con este viento que viene, nos llevara tan lejos, que mejor cobijarse en otro sitio, que parar donde tú quieres”.

Le contesto el caballero:

-Hay caballo 🐴 enfadado. Que si te digo paremos te quejas, si te digo seguimos me chinchas, y si te digo aventura lamentas.

– Sigamos pues el camino, que seguro encontraremos si no un castillo de naipes, algún lugar de cobijo.

– Y dejemos las aventuras que por hoy ya penamos, y tal vez mañana cuando amanezca, encontremos a un gigante, una princesa 👸 que me enamore, o un fiel acompañante, que nos lleve a otros destinos, y que cuenten nuestras proezas.

”Del caballero andante de la triste figura, y su fiel rocinante, su Sancho Panza a su lado, y su doncella Aldonza”.

Le contesto el caballo.

– Sigamos pues el camino, que tal como me lo pones, me alegra saber el destino del cuento, que creo un tal Cervantes por nombre Don Miguel, en un lugar de la mancha cuyo destino no se sabe, aunque todos apropien, escribió con buena pluma, y que contado el cuento, no acaba y siga, para gloria suya y pensamiento nuestro.

Le contesto el caballero:

– Bien dices, cuando hablas y no rebuznas, da gusto escucharte, que hasta el refranero inventas, y yo tan contento de tenerte compañero. Seguidor tuyo.

“Pequeño homenaje al libro de Caballerías, a Don Quijote de la Mancha, a Don Miguel de Cervantes. A nuestros libros de aventuras y a toda la belleza que su lectura desprende”.

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